miércoles, 18 de junio de 2008

¿Es mi hijo un "bastaix" (estibador, ganapán...)?

Mi hijo tiene vocación de bastaix, ganapán o mozo de cuerda.
A pesar de tener sólo ocho años, a pesar de no haber leído La Catedral del Mar de Ildefonso Falcones y además de no cobrar ni un céntimo -que yo sepa- por el trabajo, es un ganapán.

Isabel me ha llamado a las tres y media para preguntarme si podía llevarse a mi hijo a su casa con su hija Marina. Joel estaba llorando porque quería ir y nosotros teníamos previsto ir a recogerlo a las cinco porque hoy llegaba su hermana de colonias escolares, pero le he dejado.

Hacia las seis he llamado a casa de Marina:

-¿Quién es? -pregunta Marina.

-Soy el padre de Joel -respondo- pregúntale si quiere ir al fútbol...

-No quiere ir -dice ella convencida.

-¿Puedes preguntárselo a él?

-¿Quieres ir al fútbol? -oigo decir...

-No quiere ir -replica Marina.

-¿Puedes decirle que se ponga al teléfono? -oigo cómo le dice que se ponga en voz bajita...

-Hola Papá -dice él.

-Hola hijo, hoy es el último día de fútbol, ya no irás más y...

-Sí quiero ir -me corta.

-De acuerdo, vengo a buscarte ahora...
He ido a buscarlo a las seis y cuarto. Isabel me abre la puerta y aparece mi hijo desde el sótano corriendo. Mientras lo invito a que se ponga el equipación de fútbol me dice que hoy no hay que ir vestido de fútbol porque es el último día y les toca un pica-pica de patatas y refrescos -ahora entiendo el cambio repentino de pensamiento- mientras se pone las zapatillas la madre de Marina me cuenta que han merendado muy bien y acto seguido pregunto a mi hijo por la merienda que le he puesto yo mismo en la mochila por la mañana en casa...
-No la he visto -me responde incrédulo.
Yo, más incrédulo todavía y ofendido por la respuesta, tomo la mochila de mi hijo con gran esfuerzo. Es extraño, pesa demasiado, no es nada habitual que pese tanto. Al abrirla veo unos libros y entiendo el porqué de tanto de peso... pero no sólo hay libros, flipo, pero no demasiado, mientras le muestro a Isabel el contenido aparte de los libros. He hecho una foto del arsenal que trajinaba mi hijo esta tarde.

Ya hace tiempo que se dedica a coleccionar piedras de todo tipo y esta mañana se ha llevado dos piedras llamativas y brillantes "de la suerte", en la mochila sólo había una, la que está al lado de la barrita que tenía que merendar mi hija y no ha podido porque la llevaba él en la mochila.

De hecho, ahora que lo pienso, Joel no es muy amigo de cargar cosas para los demás, quizás es de los que prefiere dejar que carguen otros, ya que yo no le he visto cargar la mochila a cuestas, se la he llevado yo mismo al coche... quizás la madre de Marina ha cargado el peso...

¡Qué morro tiene mi hijo!

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