domingo, 20 de abril de 2008

Las siete (mil) diferencias.

El pasado viernes mis ojos tuvieron una visión -algo extraño en ellos- y mi mente viajó al pasado para establecer un curioso paralelismo.

Entre las dos fotos que cuelgo a continuación han pasado veintidos años, pero el Mini ya tenia unos cuantos más. El día que mi padre decidió pintarlo de esta manera en el pasado:
-Era consciente de que se avanzaba a su época?
-Era mi padre un visionario del futuro?
-Podíamos haber sacado algún dinero de aquello?
O tal vez el dueño de este Porsche sea un amante de lo retro?

Estuve a punto de comentarle que tenía intención de fotografiar su coche, pero él entraba en una tienda a comprar con su esposa y yo, sabedor de mi alergia a las tiendas, pensé que ese no era el mejor momento para pedirle nada, por si acaso él sufría la misma enfermedad. Por lo tanto hice la foto al estilo paparazzi, simulando una conversación por el móvil, bla, bla, bla y de repente, clic.
Como hoy es domingo y la mayoría hará los pasatiempos del periódico, propongo el juego de hallar las siete diferencias -o las siete mil- para los que os hayáis quedado con ganas de más:


Me apunto la primera:

El mini lo conduce un tipejo enclenque o almenos eso es lo que se entrevé... -¿Cómo dices? ¿Que juego con ventaja? Sí y qué, de algo ha de servir proponer un juego estúpido como este, ¿No?- continúo y espero sea sin interrupciones mentales: ... con unas greñas de escarola, gafas horribles y cara de pánfilo que está enamorado y se le nota, que además estrena permiso de conducción porque no quita la mano del volante y se le nota.

¡Ah! Por cierto, no vale decir que uno va hacia allá y el otro hacia acá, porque sería relativo, a pesar de que el Porsche estaba orientado al Sur y el Mini al Este, bien esta es otra :)

A partir de aquí el juego está servido ¡Suerte y salud!

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