viernes, 28 de noviembre de 2008

Sólo quería deciros...

Una vez superado el maldito Jet Lag, puedo asegurar que me encuentro en perfectas condiciones de uso.
Os diré que vuelvo a la normalidad.
Os diré que aquí hace mucho frío comparado con el Caribe Mejicano.


Os diré que una de las cosas que no echaré de menos de Méjico son los representantes de US (United States) que había en el hotel supongo que, como nosotros, asistentes al CMTDGCG (Congreso Mundial de Temerarios Desafiadores de la Gran Crisis Global).

Os cuelgo la foto de la otra cosa que no echaré de menos:


La taza del inodoro que debe estar a la altura justa que necesitan la señora Martina (encargada de hacer nuestra habitación) y todas sus compañeras para limpiarla sin tener que agacharse. Una vez comprobé que el cubilete de basura del lavabo era demasiado alto, desmonté un cajón del escritorio para alzar las piernas y poder evacuar con mi facilidad habitual. Casualmente ayer vi unas imágenes de Txumari Alfaro haciendo la demostración de qué posturitas son más recomendables para no andar estreñido.

Suerte que las noticias del día de ayer no pasaron hace diez días, porque hubiera ido de viaje mi tía Frasca, la del pueblo, como decía un amigo:

Atentado en Bombai con víctimas turistas (no hablaré de los políticos), revuelta en Tailandia con más turistas de por medio y, en Francia, un avión Airbus 320 que acababan de reparar se estrella en el mar en vuelo de pruebas. "Una catástrofe" decían los servicios informativos de Rac1 ...

Hombre es una desgracia, sí ... pero si tenemos en cuenta que en el avión viajaban siete tripulantes y que ha muerto uno, diría que es un milagro, catástrofe hubiera sido que el Airbus fuera lleno. Aunque si aceptamos "catástrofe" como buena ¿qué será un accidente múltiple en la autopista AP7 con diversas muertes y más heridos? ¿Un número más a sumar al cómputo del año?

Si escucho esta noticia hace diez días me hubiera conformado con cenar en un restaurante mejicano en vez de ir a cruzar la charca en un Airbus 330, o sea con diez puntos más ...

¡Ah! Os deseo Feliz Navidad ¿No?

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Jet hgzzz...

Foto de un avión al que nunca he subido.


Hgzz... ffff... hgzz... hgzz... ffffff... hgzz-ffff... hgzzzz...

Con los ojos medio cerrados sufro un jet lag que contribuye a hacer mayor aún el mito de manta que me ha perseguido desde los tiempos del beisbol. Añado esto a mi bagaje personal como cosa-que-no-sé-llevar-con-naturalidad. Quiero dormir. Estoy espeso, cansado, abatido, destrozado y tengo el cuerpo dolorido. Quiero dormir. Además, me siento muy pesado, pero no sólo porque haya cometido excesos en el buffet libre del hotel, me siento pesado y lento de movimientos por culpa de las veinticuatro horas que pasaron desde que dejamos el hotel hasta que aterrizamos en el aeropuerto de El Prat. Quiero dormir. Si ya me cuesta aguantar una película entera en el cine teniendo en cuenta las butacas enormes y espaciosas que tienen las salas en general, pasar más de diez horas enlatado en un asiento de turista (levantándome de vez en cuando para ir al lavabo y estirar las piernas) ha sido una experiencia que me ha hecho pensar que el esfuerzo no sería compensado con nada de lo que pudiera encontrar en Méjico. Quiero dormir. Cuando todavía quedaban tres horas para llegar al aeropuerto de Cancún continuaba pensando que la única motivación que tendría para el vuelo de vuelta sería precisamente eso, la vuelta. La estancia en Riviera Maya. Chichen Itzá...
Me equivoqué.
Quiero dormir...
Hgzz... ffff... hgzz... hgzz... ffffff... hgzz-ffff... hgzzzz...

domingo, 16 de noviembre de 2008

Mini Vacaciones

Lamento comunicar que me he tomado unas mini vacaciones de las que ya darè cuenta aquì en el blog la semana que viene.

¿Que por qué algunos acentos son abiertos?

No sè explicar el motivo, pero juro que yo los he tecleado bièn.
Debe ser el teclado del hotel ...

jueves, 13 de noviembre de 2008

Evaluación previa



-Escrito hace una semana en condición de padre fastidiado que recibe las primeras notas de su hija-
No pienso escribir nada acerca de las primeras notas de pre-evaluación de mi hija.
Todo esto del Instituto nos ha trastornado y a ella le cuesta encontrar su sitio y no me refiero a la silla (porque ésta estoy seguro que la tiene bien ubicada). El curso pasado en la escuela se encontraba bien, los profesores y profesoras la querían muchísimo y todo era una balsa de aceite, buenas notas, los trabajos a tiempo, etc. Pero en el Instituto... no.
Se ha encontrado con gente que va con las pilas puestas, profesores y profesoras que tienen poco en cuenta las cálidas relaciones con el alumnado y mucho en cuenta la puntualidad y la atención y, claro, a mi hija se ve que no anda bien ni con la p. ni con la a.
A pesar de todo, insisto, no escribiré nada de las notas porque ella hace un tiempo que se dio cuenta de que iba mal e hizo propósito de enmienda. Nosotros lo aceptamos como padres que somos, pero ahora nos tocaba ser firmes y poner los puntos sobre las letras que llevan punto, como la 'i' y la 'j'. Por lo tanto, citaré, sin que sirva de precedente, lo que diría Bono, que no es el cantante de U2 (pero... ¿qué digo? ¡Si a éste seguro que no lo conoces!) Me refiero al Presidente del C... bien, a aquél que sale en Polonia:
"Hija, ej je no te haj japlicado suficiente..."
Y no me gustaría tener que escribir más de este tema, ni ahora ni nunca ¿ok?
Pues ¡Ala!
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Ilustración de:

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Videojuego de finales de los setenta

Es una tarde cualquiera de un día entre semana a la vuelta del colegio.
Mi hermano y yo pasamos por la peluquería a ver a mamá. Nos tiene dicho que la avisemos siempre de hacia dónde vamos. Le damos dos besos y pasamos la vergüenza de tener que ser anunciados a toda la clientela que nos mira diciéndonos cuánto hemos crecido y cosas de esas.
-¿Mamá, podemos ir a casa de Edu a jugar? -pregunto mientras ella rocía de laca el cabello de una señora.
Ella da su permiso y nos vamos, primero a buscar merienda a la Tiendecita de Josep (Hola Josep, apúntalo en la cuenta -le decimos) y después a casa de Edu.

Edu tiene un juego impresionante, se trata de destruir unas naves que bajan a diferentes velocidades hacia la parte inferior de la pantalla. El mando para ello es una pistola que tiene forma de botella pulverizadora. Sin cables. La munición, curiosamente, es al mismo tiempo la generadora de naves y el turno de juego se cambia cuando se vacía el depósito de munición.
Edu es el primero en jugar. Tiene mucha maña, se nota que estamos en su casa, debe practicar a menudo. Embelesados, Marc y yo observamos cómo va quedando cada vez menos munición... ¡Pronto me tocará a mí! -pienso.
Cuando Edu ya no puede exprimir más el gatillo me pasa el arma a mí y la tomo como si fuera un tesoro. Con ambas manos, giro el cabezal para cargar el depósito mientras Edu limpia la pantalla. Cuando el depósito está lleno de agua del grifo, enrosco el cabezal con gatillo y me preparo. Ante mí está el espejo del lavabo de casa de Edu, abajo está el fregadero que recogerá las naves. En ningún sitio se lee Start, empiezo cuando quiero. Apunto a la parte superior del espejo y disparo el tiro que soltará un primer grupo de gotas. Rápidamente voy disparando a cada gota que baja y de ésta salen unas cuantas más que se deslizan pantalla abajo huyendo del ataque. Animado continúo la batalla hasta que se acaba la munición. En ningún sitio se lee Game Over.
Ahora le toca a mi hermano y le paso el arma sin saber que aquella botella se llamará "joystick" años más tarde.
Quizás la madre de Edu se preguntaba por qué por las noches la toalla del lavabo estaba empapada...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Tostadas con calidez de rescoldo

Hubo un tiempo en que la gente en el pueblo tenía la puerta de casa siempre abierta.
Para entrar en casa de los abuelos, una de tantas casas alineadas a pie de calle, sólo teníamos que abrir la puerta, alzar la voz para hacer que nuestro saludo se extendiera por el largo pasillo y dirigirnos al comedor.
Allí, en un rincón, el abuelo Joan, con un tenedor en la mano, tostaba una rebanada de pan de payés en la pequeña parrilla de la estufa de butano. Le dábamos besos y preguntábamos por la yaya Rosa, entonces nos adentrábamos en el calor de la cocina a través de un gigantesco escalón y la abrazábamos para darle también besos. El abuelo, con gesto divertido y simpático, nos invitaba a tostar pan. Mi hermano y yo tomábamos una rebanada y un tenedor cada uno y pasábamos un buen rato contemplando el vivo color naranja de los tres fuegos. A veces nos quemaban las manos al mantenerlas tan cerca de nuestra peculiar chimenea y el abuelo nos aconsejaba que no nos acercáramos tanto. Cuando las tostadas estaban tan a punto como nuestros estómagos, las regábamos con un chorrito de aceite de oliva, un pellizco de sal y nos las zampábamos.

Unos años más tarde pude tostarme una rebanada de pan de payés para desayunar en la masía de Jordi T. del Collell. Delante de una enorme chimenea que había en la cocina, clavé un tenedor en la rebanada, me senté en una silla y acerqué el pan a las llamas. Contemplaba el juego del fuego, la viveza de su color naranja. Aquel calor ante mí y el ardor en las manos me obligaron a dejar la tostada apoyada en el tenedor como un pequeño marco de fotos de sobremesa y retrocedí. Solitario en aquella cocina extraña, los recuerdos llenaban mi cabeza y me llevaron atrás cinco o seis años, al comedor y a la estufa, al lado de mi abuelo. Lo echaba de menos.

Hubo un tiempo en que la gente en el pueblo tenía la puerta de casa siempre abierta. Unos tostaban en una estufa y otros en chimeneas. Hubo un tiempo en que eché mucho de menos al abuelo y otro en el que eché mucho de menos a mi amigo Jordi. Ahora los imagino juntos tostando pan allá donde estén.

No me sabe mal compartir a mi abuelo con un buen amigo si por medio hay tanta calidez de rescoldo...

jueves, 6 de noviembre de 2008

Sin excusas

Sin darme cuenta de ello, mañana será viernes y habrá pasado otra semana con un resultado de escritos en el blog pésimo.
No tengo excusa.
Ni el trabajo -que he tenido mucho-, ni que me piquen los kiwis, ni nada de nada.
Reconozco que tengo la cabeza en otras escrituras -que no son religiosas- y no soy capaz de concentrarme en hacer un post sencillo. Me parece que sufro el síndrome de la hoja en blanco... o más bien, del cursor que parpadea en el monitor delante de mi mientras pongo cara de idiota con la boca entreabierta y los ojos medio cerrados.
No quiero escribir de política, para eso ya hay gente lo bastante preparada y hablar de Obama, de la nueva esperanza que tanta gente tiene puesta en él, no me toca hacerlo a mí.
Del empate del Barça y la derrota del Madrid, tres cuartos de lo mismo.
¡Ah sí! La semana empezó -si no recuerdo mal- con el tema de los anagramas de los nombres de los blogs, es decir, coge el nombre de tu blog, lo metes letra a letra dentro de una coctelera y sacudes con fuerza hasta que sacas combinaciones de diversos sabores. He estado toda la semana pensando en hacer un post al respecto, pero ahora es demasiado tarde y no lo haré -estoy cansado -para variar-, por lo tanto, dejo alguno de los anagramas que se me ocurrieron una vez y ala, ya he escrito por escribir, quizás sin sentido...
Recito un poema del montón.
Oculto, un poema mentiroso.
Tiene un poder mental y común.
Un beso mudo en cielo dormía.
Un trípode oculto me lleva.
(No aconsejo que intentéis descifrar esto, puesto que es la traducción literal del título del blog original y no se corresponde con el título en castellano... lo siento).

martes, 4 de noviembre de 2008

Más lecturas.

Tan pronto como acabé la novela de Linwood Barclay 'No time for goodbye' me puse en contacto con él a través de esta magnífica herramienta que es Internet.
Me respondió unas horas más tarde desde Canadá. ¡Magnífico!
Después de haber hecho mención en el post de las lecturas estivales, he recibido diversas visitas en los blogs buscando este mismo libro con un título que sería: 'Sin una palabra', pero no sé si ya se puede encontrar en librerías. De todos modos, insisto en que es una novela recomendable para pasar buenos ratos enganchado.

Contacté también con los autores de dos novelas más que leí durante el mes de septiembre:

'The promised land' de David Hewson (quien comparte nombre y apellido con Bono de U2)
Bierce, un policía condenado a muerte por el asesinato de esposa e hijo pequeño sucedido veintitrés años atrás, 'escapa' (es liberado) del corredor de la muerte justo antes de morir bajo los efectos de la aguja de una jeringa química. La novela transcurre durante los cuatro días después de su salida de prisión, mientras va atando cabos de todo. Conducido en una ambientación moderna en contraste con lo que el personaje topa ante un mundo que para él se detuvo en el año 1983. Encarcelado porque no recordaba nada del incidente y nunca pudo negar que fuera el asesino, pero tampoco podía demostrar lo contrario.
362 páginas de misterio con personajes diversos y misteriosos como la joven Alice Loong, medio-china, que lo acompaña desde la llegada a su antigua casa. La versión que he encontrado en castellano se titula fielmente: 'La tierra prometida'.

'Before I wake' de Robert J. Wiersema.

Un accidente deja en estado de coma a la pequeña Sherry, de cinco años, hija de un matrimonio que se deshace por momentos. Al principio tuve la tentación de dejarlo para más adelante, no me apetecía un drama, pensé en dejarlo para cuando la tristeza, el frío y las hojas de otoño van de la mano, pero no lo hice -afortunadamente- y me sorprendió felizmente con un giro inesperado entorno a la eterna lucha entre el bien y el mal y el más allá. La narración es casi siempre en primera persona, pero cambia de personaje cada vez de un modo enlazado con acierto.
Excelente debut de este autor que se ha convertido en best-seller de la noche a la mañana. 312 páginas de preguntarme: ¿Y ahora qué? Hasta el final.




Es sensacional el contacto y la inmediatez que puedes obtener a través de la red de redes, hace que los autores sean más próximos a los lectores, al menos éstos con los que he contactado. Les prometí colgar un post dedicado a sus novelas y aquí está.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Cambio de habitaciones

De las tres habitaciones que hay en casa, nuestra hija ocupaba la más pequeña -conocida normalmente como: la individual-, nuestro hijo ocupaba la doble -conocida como: qué morro!- y nosotros la de matrimonio -conocida como: la sala de máquinas ;-)
De un tiempo a esta parte, Ariadna buscaba motivos para cambiar de habitación.
Necesito más espacio para estudiar -estudiar??
El pez y yo no cabemos -ya dije que era un mal regalo...
No me cabe el reproductor de mp3 -si fuera un "tocata" para vinilos con amplificador, radio estéreo, reproductor doble de cassetes y altavoces tamaño discoteca como los que teníamos nosotros....
Joel la tiene más grande -¿Dónde meteremos todos sus juguetes?
Cuando tuvo al hermano convencido -todavía no sé cómo-, decidieron que haríamos el cambio.
De manera inocente, pensé que se trataría de un simple: ¡Tú aquí, tú allá y ala! Tira millas, pero me equivoqué, la decisión implicaba:
Desmontaje de estanterías en general, camas en particular y movimiento de ropa de armarios. Restauración de paredes con masilla -qué manía de hacer agujeritos con los deditos en las pareditas que tienen los niñitos...- papel de lija y más masilla. Ambos techos conformaban un universo interminable de estrellas, lunas y planetas pegados, que al tiempo de desprenderlos, se llevaban parte de la vieja pintura...
¿He escrito pintura?
Sí, pintura.
-¿De qué color quieres la habitación, Joel?
-¡Roja! -por qué preguntas, Sergi...

Finalmente quedamos en que será azul, pero azul cielo, porque los muebles ya son azules. Compro la pintura con el color ya preparado de fábrica, una buena marca que garantiza una sola capa -menos trabajo.

Cuando Penélope empieza a pintar, vemos que es el color que ha escogido Ariadna: lila clarito -freno de mano, volantazo y chirrido de neumáticos:

¡Quietaaaaar! ¿Ahora qué hacemos? Cambio de planes... inesperado. Pintaremos la de Ariadna con ésta y la de Joel con un color más claro que el azul-cielo-que-parece-lila.

Con dos botes de ocre suave me presento en casa y mi mujer dice que no, que ya irá ella. Llega con gris claro que es... oscuro.

Cuando las cosas se tuercen y ya lo tienes casi todo a punto, ir a comprar pintura y escoger un color a fin de que te lo hagan es una paliza, porque a menudo la pintura que te colocan es de peor calidad -como fue el caso- y así, capa a capa, la habitación más pequeña se comió más de 10 kilos de pintura, cuando a la otra sólo le hizo falta la mitad.

Viernes, sábado y finalmente domingo por la noche acabé con la pintura. El lunes a buscar muebles, cargarlos y montarlos y el martes casi todo terminado. A todo ello, intenta hacer vida normal y cambia la hora de los relojes...

Basta decir que a las diez, máximo a las diez y media de la noche me iba a dormir... ¿y el blog? Sin ánimo para ni siquiera mirarlo.

Hoy quizás podré ir a dormir más tarde con el convencimiento de que hay cambios en nuestras vidas -al menos en las de nuestros hijos- y una anhelada vuelta a la normalidad.

martes, 21 de octubre de 2008

Originalidad

A pesar del bombardeo de crisis que recibimos por parte de los medios de comunicación, por más vacíos que estén los cajones al final de la jornada... siempre podremos encontrar algún motivo para sonreír, como es el caso de este pedacito de jardín que osé fotografiar, por ori-gi-nal.

¡Eh! No es ningún fotomontaje.

¿Podria ser un reflejo real de la crisis? (Pero este sanitario: ¿no es más caro que un tiesto?) Quizás sea una crítica y la casa pertenece a un artista ...

sábado, 18 de octubre de 2008

Facebook...

Después de unos meses de haber abierto una cuenta en Facebook y comprobar que tengo familiares y amigos -que ya tenía- con los que ya mantengo una cierta relación habitual real, acabo de desactivar la cuenta por una cuestión muy simple: no entiendo qué sentido tiene.
Me quita horas de vida que necesito para otras labores y supongo que para los jóvenes está bien, pero estoy cansado.
Además, si a eso le sumamos que, según parece, puede ser perjudicial para la salud de los amigos que ya tienes (dado que con esta súper-mega-herramienta-de-contactos no te hace falta hacer el esfuerzo de visitarlos), he decidido dejarlo porque me agobia. Al menos por un tiempo ...
Mañana me encontraré con mi hermana -la que me metió en este lío- y la verdad es que tengo ganas de abrazarla, darle dos besos y dejar que me explique cosas, hablar cara a cara de todo... menos de Facebook.
Cuelgo una parodia y una cancioncilla.


viernes, 17 de octubre de 2008

Zanahorias

Dispuesto a hacer una ensalada.
Lavo las hojas de lechuga y las troceo con los dedos, ya que dicen que es mejor. Saco unas cuantas zanahorias y ... ¡Vaya!
Móvil y foto: 'click'.




Una zanahoria con piernas. Ahora de lado. Y ahora de ... qué miras enfermo!?! ¿Te crees que es una muñeca desnuda?

Passarel·la Gaudí en la cocina de casa ...


A la izquierda un modelito 'pareo' de patata frita de bolsa que hará las delicias de las bañistas el próximo verano 2009.

A la derecha el modelito perfecto para el paseo nocturno resguardado de la brisa marina ... fresco como una hoja de lechuga recién arrancada.

Y para aquellas noches de recepción en casa del embajador, si no tienes claro qué ponerte, puedes conjuntarlo con unos bom...
(Sonido de llaves en la cerradura de la puerta principal de casa, se abre y entra ella con la claridad del sol de mediodía)
-¡Hooolaaaa! -dice ella con la misma cancioncilla de siempre.
-Hooolaaaa... -digo yo imitándola como siempre, mientras amputo miembros- estoy en la cocina preparando la ensalada, mi amor...

lunes, 13 de octubre de 2008

Pensamiento Incompleto


Cuando crees:



que el mundo se te echa encima,
que todo te da la espalda,
que no hay salida ni descanso,
que eres tan inútil como todo lo que haces...
es entonces cuando alzas la cabeza,
aprietas el puño y levantas el brazo
clavas tus pies y clamas al cielo:

.....................................!!!


Está incompleto, pero tal vez siempre hay una salida...



martes, 7 de octubre de 2008

A mi niña...

Ari:
oi kumpls 12.
ace tmpo ke ls pps vams prddos...
¡Uf, lo siento hija, pero esto no me sale!
Ariadna:
Hoy cumples doce.
Hace un tiempo que los papás vamos un poco perdidos.
Tú reclamas tu protagonismo y estás en tu derecho enteramente.
Si una cosa tengo clara es que nuestro esfuerzo durante los últimos once años tendrá la recompensa esperada, eres una niña -perdón, chica- como es debido y con la cabeza muy bien amueblada. No me arrepiento de haberte negado hacer cosas que creo que no correspondían para tu edad, a mí me hicieron lo mismo. Estoy convencido de que sabrás ir por el mundo educadamente y feliz a pesar de las circunstancias. Recuerda aquello que te dije no hace mucho discutiendo por... no recuerdo... alguna tontería, quizás.
A veces no te conozco, pienso que alguien ha secuestrado a mi hija poniéndole una máscara encima, pero detrás de esta coraza está mi niña, lo sé, y lucharé, cada vez que tenga oportunidad, para recuperarla. Será duro, pero lucharé porque me importas y te quiero.


¡Felicidades hija mía!

PD: Te prometí no colgar fotos tuyas en el blog y cumpliré mi promesa

lunes, 6 de octubre de 2008

Las tres lunas


Rumor de olas en la noche
el cuello te beso y sonríes
arena fresca, agua tibia
nuestro amor está vivo.
Brisa suave y luna llena
testigos del deseo
vivo porque el aire respiro
de tus labios un beso
es todo cuanto necesito.
Hay tres lunas esta noche
una flota entre tibias olas
las otras dos deslumbran mi cara
son las lunas de tu mirada.
Este fue uno de los poemas que leyó Margo en la presentación ficticia de Mira Navas, recogido en el libro dedicado a mi esposa, con el añadido de: "No sería Gustavo A. Bécquer con aquello de: Por una mirada, un mundo..., pero podría colar ¿no?"


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jueves, 2 de octubre de 2008

De uniformes e Institutos

El otro día fui a buscar a mis hijos a la salida de sus respectivos centros educativos. A las cinco salía Joel, a y media, Ariadna. Con todo lo de la preparación de la fiesta de mi esposa y el trabajo, no había tenido todavía oportunidad de hacerlo.
Mi hijo al verme entre los padres que esperaban esbozó una larga sonrisa y se me echó al cuello. Fuimos al súper a comprar las cuatro cosas de la lista y luego al Instituto de Ariadna.
Una vez allí me encontré con David y su hija Anna, iban a recoger a David, su otro hijo. Mientras hablábamos nos acercábamos a la puerta principal del Instituto hasta que, de repente, Joel y yo nos quedamos solos ante la puerta.
-Pssst... pssst... ¡Sergi! -oigo, me doy la vuelta y veo a David, el padre, que desde el otro lado de la calle me hace señas para que me acerque.
-¿Qué pasa? -pregunto.
-Es que no podemos estar ahí, aquí las cosas son diferentes, los padres tenemos que mantenernos alejados...
-¡Ah! Cómo no he caído antes... -reímos y esperamos.
Joel me pidió permiso (¿?) para ir a jugar al parque infantil.
-Pero cuando te diga "vamos", es vamos ¿eh?
-¡Que sí, papa! La espera es eterna y le comento a David cosas como la dificultad que tengo en localizar a mi hija entre tantas chicas, ya que todas van... ¡Con el mismo uniforme! Sale el hijo de él y se van.
Está bien que vayan uniformadas, así no hay problema a la hora de vestirse por la mañana...
¡¡¡Y un churro!!!
No es que el uniforme se componga de camisa blanca y faldita de cuadros con calcetines hasta las rodillas, similar al de Britney Spears en uno de sus primeros éxitos -si no el primero- al contrario: pantalones estrechos tipos "pitillo", que con la ley del tabaco quizás tendrían que llamarse tipo "pajita"... bien, no, quiero decir... ¡Da igual! Camisetilla de tirantes, pañuelillo al cuello -esto me gusta, para evitar resfriados- la mochila de setenta kilos -eso sí, con las dos cinchas bien puestas- pero en vez de llevarla a una altura prudente para evitar lesiones, la llevan para... taparse el culo -con perdón, supongo- y el pelo liso, largo y con flequillo a un lado para poder acompañarlo con los dedos de una mano.
De esta guisa van todas y yo me vuelvo loco a la hora de adivinar cuál de ellas es mi hija. Finalmente acabo por llamarla al móvil... gran invento. ¿Quién fue el primer padre en comprarle a su hija de once años un utensilio como éste? ¿De quién fue la idea? El día que mi socio, Jordi, me confesó que le había comprado un teléfono móvil a su hija de... dieciocho años -ya hace bastante tiempo de eso- le solté una frase que ahora me tendré que comer con patatas:
-¡Ahora sólo te queda darle tu tarjeta de crédito, también!
(ñam, ñam ... dizculpad ke con la boka llena no zé ejcribir...)
Nuestra hija crece, qué se le va a hacer, es la vida... me la hubiera tenido que zampar cuando era pequeña, pero ahora ya estoy lleno.
Una cosa me entristeció aquella tarde. Hablando con Pere, uno de los profesores del Instituto -su hija tiene la misma edad que la mía y nos conocemos de la antigua escuela de nuestras hijas- se reía cuando yo le confesaba no entender eso de que los padres nos mantuvieramos alejados de la puerta principal... Él no da clase en el curso de nuestras hijas para mantenerse al margen. Eso lo entiendo, de acuerdo, evitas suspicacias y bla, bla, bla.
Pero lo que me pareció realmente triste es lo que me dijo después:
-Puedo hablar con todo el mundo aquí en el Instituto, excepto con mi hija... aquí no.
-¡Coj...nes, que fuerte! -solté, nos despedimos y le pedí que, ya que iba en dirección al parque, me enviara a Joel de vuelta, tenía ganas de abrazarlo y así lo hice.
Triste, muy triste, pero es lo que toca, poco a poco tenemos que acostumbrarnos a decir adiós a nuestros pequeños.


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miércoles, 1 de octubre de 2008

Fatalidad de una promesa

Manolo
Como cada noche, Manolo salía del bar donde había pasado la tarde entera tomando cervezas y discutiendo de economía con compañeros de barra. La crisis lo había dejado sin trabajo después de muchos años de trabajar en la construcción. Le costaba guiar sus pies de manera coordinada por la estrecha acera, de vez en cuando se detenía para tomar aire apoyado en alguna de las escasas papeleras. Sentía frustración, impotencia y rabia bajo la piel, se dibujaba totalmente prescindible en una sociedad que le había dado la espalda.
Encendió, refunfuñando y no sin dificultad, el único cigarrillo que le quedaba del paquete y, después de hacer una larga calada, aplastó el paquete con los dedos y lo tiró al suelo con tanta fuerza que el mechero le cayó. Incapaz de agacharse, escupió amargamente y continuó su camino a casa con fuego en el alma...

Sara
Como cada noche, Sara salía de la Biblioteca donde había pasado la tarde entera haciendo los deberes del Instituto, estudiando para un control que tenía al día siguiente. La crisis había dejado a su padre sin trabajo, era albañil y ahora la cosa pintaba mal. Estaba dispuesta a poner un poco de alegría en casa, últimamente sus padres discutían demasiado. Había quedado con su padre que ella haría la cena aquella noche, ya que su madre hacía unos días que había empezado a limpiar en el hospital, en turno de noche.
Sara caminaba ligera a pesar del peso de su mochila, tenía la esperanza de que su padre hubiera cumplido su promesa: beber sólo una cerveza, estaba ilusionada, quería demostrar su valía, demostrar que era responsable y mayor, había empezado a cursar en el Instituto y la vida se le mostraba nueva. Todavía era niña, pero tenía prisa por madurar. Sus pensamientos de niña mayor acompañaban sus ligeros pasos de camino a casa.


Carmen
Como cada noche desde hacía tres días, Carmen llegó al hospital dispuesta a hacer el trabajo encomendado de la mejor manera. Las referencias que había presentado eran bastante buenas, sólo tenía el cuerpo un poco oxidado, hacía unos cuantos años que no trabajaba. Su marido ganaba suficiente dinero haciendo casas y toda su ocupación había sido cuidar de él y de su hija. De la casa, sin embargo, no se hacía cargo ella. Era época de bonanza, había "contratado" a una chica boliviana, Lucinda, que se encargaba de todo: cocinar, limpiar, comprar y, además, recibir alguna bronca. Carmen aprovechaba para pasear las mañanas de mercado y diariamente desayunaba en el bar cerca de la escuela, donde tomaba unos cuantos cafés con otras madres mientras llenaban de humo el bar, la ropa y los pulmones. Ahora todo eso quedaba atrás, la crisis provocó un caos en su vida: Manolo no tenía trabajo e incluso unos clientes le debían mucho dinero, Sara había empezado las clases en el Instituto y ella ya no se veía con las demás madres, los desayunos con ellas se acabaron con la excusa del cambio de curso de las niñas. También se vio obligada a "despedir", sin indemnización, a Lucinda, ahora sería ella la que se encargara de todo.
...
Santiago
Como cada noche al salir del trabajo, Santiago, trabajador boliviano de la fábrica textil, tenía que ir a hacer "encargos sucios". Desde que a su esposa la habían despedido de su empleo de esclava para la esposa de un constructor, él tenía que hacer un montón de horas extra en la fábrica, además de hacer de repartidor para un traficante de drogas, él odiaba aquella manera de ganar dinero, pero lo necesitaba ahora más que nunca, tenía cinco bocas que alimentar. Aquella noche llevaba en el maletero del coche un paquete mayor de lo habitual. De repente, le sobrevino la sensación de que lo estaban siguiendo y para comprobarlo, giró el volante en seco cuando tuvo oportunidad y siguió calle abajo... efectivamente, el todoterreno que le seguía no era de fiar, lo volvió a probar de nuevo a mayor velocidad y el todoterreno aceleraba aún más. Nervioso, se dio cuenta de que llevaba demasiado tiempo mirando el retrovisor, cuando volvió la vista al frente ya era tarde, con manos sudorosas agarraba el volante con fuerza y su pie derecho pisó a fondo el pedal de freno, pero ya fue tarde. La chica que cruzaba el paso de peatones ya se había estrellado contra el parabrisas. Al salir del coche vio como el todoterreno daba media vuelta, tomaba la calle cuesta arriba y desaparecía en la noche. No podía llamar a nadie ni abandonarla allí en mitad de la calle. Recordaba que dos calles más abajo había un hospital, pero no podría quedarse, no tenía papeles ni licencia de conducción y, además, llevaba un paquete en el maletero demasiado peligroso para tener que dar explicaciones, eso sería su ruina...


Jordi
Como cada noche, el Dr. Oliveda se dirigía al hospital donde tenía que cumplir su turno de guardia. Aquella noche era diferente, estrenaba coche. Por fin había podido ahorrar el suficiente dinero de la entrada para poder comprar su capricho a plazos: un Audi TT cabrio de color negro. Había tenido muchas dudas a la hora de comprarlo, pensaba en la vergüenza que le daría que lo vieran allí dentro, pero no podía sacarse de la cabeza la imagen de aquellos turistas que invaden la costa en verano con coches descapotables. La imagen de una noche que ligó con una alemana en una discoteca de Lloret, él le dijo que era médico -todavía estaba estudiando- y se le acabó la noche cuando ella descubrió su viejo Ford Fiesta heredado. Más tarde la vio al lado de un tipo rubio dentro de un flamante Audi TT cabrio negro en el aparcamiento de la discoteca.
Este coche era más propio de un joven neurocirujano como él que el Ford Fiesta. Las cosas le iban muy bien, pronto disfrutaría del aumento de sueldo prometido por el jefe de departamento. Con la cabeza llena de sueños se dirigía al hospital para empezar su turno de guardia cuando recibió una llamada...

Enfermera de urgencias
-¿Dr. Oliveda?
-Sí, yo mismo...
-Dr. Oliveda... ¡Tenemos un problema! ¿Está llegando?
-Sí, pronto llegaré, estoy muy cerca...
-Han dejado en urgencias a una niña... la han atropellado, el chico que la traía ha dicho que iba a aparcar, pero no ha vuelto... no hemos podido tomar la matrícula... la niña... de unos doce años... tiene heridas por todas partes... y de la cabeza le brota sangre...
-¿Y el Dr. Font?!?
-El Dr. Font ha tenido que ausentarse minutos antes... una emergencia... un tema personal... un imprevisto, ahora ¡Estamos colapsados! No hay nadie que se pueda hacer cargo...
-¿Cómo?!? ¿Se ha marchado sin esperar que yo llegara?
-Ha dicho que sólo serían unos minutos antes del cambio de turno y que nada podría pasar...
Jordi
Pisó el acelerador a fondo, la vida de una niña estaba en grave peligro por culpa de dos ineptos... sentía el aire juguetón entre sus cabellos, pero ahora no disfrutaba de ello, estaba más preocupado en llegar a tiempo de salvar una vida. Llegando al cruce justo antes del hospital, un peatón se disponía a cruzar, un tipo bajito, pero robusto, sin cuello y con la cabeza cuadrada. Los neumáticos nuevos chirriaron provocando un susto en el peatón, que empezó a vociferar palabras ininteligibles con los brazos en alto. Jordi, apresurado, le advirtió desde su vehículo descapotado que fuera con cuidado, que allí no había paso de peatones y por ello no tenía preferencia.
Carmen
Limpiando por la recepción de urgencias...
-¿Dices que han abandonado a una chica en la entrada y se han marchado? ¡Desgraciados! ¿A dónde iremos a parar?...
-Tiene unos doce años ... -dijo a la compañera mientras empujaba el carro del trabajo.
-¡Ay madre! ¡Como mi Sara! -tomó el teléfono y marcó el móvil de su hija...
Del interior de un bolso, que le resultaba familiar, sobre la mesa del mostrador, sonaba la melodía de un móvil...
You got me begging you for mercy!...
-¡¡¡Saraaaa!!! -se echó a correr hacia el quirófano.
Manolo
Con toda la rabia acumulada, las frustraciones y el alcohol llenando el interior de sus venas exclamó:
-¡Tú! ¡Media mierda con tu cochazo! ¿Te crees que puedes pisarme? ¡Los peatones siempre tienen la preferencia!
Se lanzó al cuello del chico con ambas manos y con un solo gesto reunió toda la fuerza para sacarlo de allí dentro como si fuera un muñequito. Mientras el joven pedía perdón y ponía excusas para no pelear, Manolo le daba puñetazos en el rostro hasta que cayó al suelo con la cara ensangrentada, después de tres o cuatro patadas, se sentó sobre el pecho del joven y continuó zurrándolo. Nadie presenciaba aquella atrocidad, sólo el motor del Audi TT, los puñetazos húmedos y la sangre que llenaba el asfalto.
Cada puñetazo que recibía el Dr. Oliveda... rebotaba en la cabeza de Sara... cada chispa de vida que se desprendía del médico, también se iba desprendiendo de su hija, la hija de un imbécil, que sin saberlo, iba cavando su propia tumba en vida, a puñetazos...
Privó a su hija de la única esperanza que tenía de sobrevivir. Arrancó la vida de un joven lleno de ilusión y esperanza. Dos pérdidas encadenadas por la fatalidad de una promesa incumplida.
Imbécil:
¿Tan difícil era mantener la promesa que hiciste a tu hija?
_____________________________
Basado en una pequeña discusión que tuve en la calle con alguien a quien hubiera sido peligroso acercarle una cerilla encendida, pero que a pesar de todo me inspiró a hacer este post.
Ah! Todos los personajes son fruto de mi imaginación, cualquier parecido con la realidad es pura casualidad.


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viernes, 26 de septiembre de 2008

Fiesta de cumpleaños de Penélope

Antes que os adentréis en la lectura, debo advertiros que este post es largo, de los más largos de la corta historia de este blog, pero tengo demasiadas cosas que explicar.



El pasado mes de marzo mi esposa me preparó una fiesta "sorpresa", ahora yo se la he devuelto.


"Sólo" he tenido cinco meses para prepararla. Lo que tenía claro es que quería que la gente disfrutara de la fiesta sin implicarla mucho en la preparación. Siempre he sido tildado de falto de previsión -no sin razón-, de hacer las cosas en el último suspiro y quería demostrar que lo podía hacer solito ... pero es difícil, tarde o temprano, necesitas gente de tu entorno que te eche una mano.


¿Qué haría? No tenía ni idea, pero tenía que hacer alguna cosa original.


Y tan original quería ser que empecé a hacer un libro para ella, pero además de fotografías, le dediqué escritos y poemas, dejando un apartado para las dedicatorias ... parecido a lo que ella me hizo a mí ... ¿Una sorpresa original? ¡No, estaba cantada!


Inspirado por la foto que escogí para la portada, con el título: "Penélope, mi amor particular" me puse a escribir en serio.


Eso hizo que olvidase un "poquito" el blog, ya que mi cerebro estaba totalmente dedicado a esta tarea ... ya sabéis que yo, como hombre, no puedo hacer dos cosas intelectuales al mismo tiempo, excepto beber cerveza y rascarme los kiwis ... en privado.


Empezado en el mes de abril y enviado a encuadernar a primeros de septiembre -con bastante antelación- lo tuve en las manos una semana antes de su cumpleaños ... una maravilla, tal y como lo había imaginado.

LUGAR

Esto no era tarea fácil, pero confiaba que todo el mundo estaría de acuerdo con mucho gusto de volver al mismo sitio en donde ella me hizo mi fiesta: el Hotel Nieves Mar de L'Escala -excepto Martí B. del hotel, que temblaba sólo de pensarlo. Eso no es original, de acuerdo, pero qué se le va a hacer, si las cosas funcionan, no las toques.

CONTACTO

Mayoritariamente me movería discretamente a través del correo electrónico por su facilidad de convocatoria y rapidez, en vez de utilizar teléfonos móviles y fijos, que también tuve que usar. Abrí una cuenta de correo específica y secreta a los ojos de Penélope y envié la convocatoria a todos los contactos. Este primer correo sufrió el filtro de algunos antispam y además, algunas direcciones daban error ... Uf! Pues ala, a tomar su móvil prestado toca y mientras ella trastea por la cocina, yo trasteo por su móvil dentro del bolsillo de mi pijama y mi móvil en la otra en modo silencioso, uno a uno iban pasando teléfonos de su agenda vía Bluetooth hacia la mía.

La gente que, con el paso del tiempo, me iba confirmando, bien. A la gente que no podría venir la invitaba a que enviaran por mail alguna felicitación con el fin de poder incluirla en la recopilación de diapositivas que pasaríamos la noche de la fiesta.

¿CÓMO?

Una vez tenía el Dónde y el Cuándo, necesitaba el Cómo.

¿Cómo convertir en sorpresa una fiesta de aniversario más que cantada?

¡Fin de semana relajante en L'Escala!


Sí, muy original Sergi, es lo mismo que me propuso ella por mi cumpleaños ... esta vez iríamos el viernes acompañados de Pep y Mari para aprovechar la celebración de su aniversario de boda ... fui el padrino como ya quedó patente aquí.


El viernes cenamos en la Lluna: Martí y Marta, Pep y Mari. (En la foto, que no hice yo, con Penélope).

El sábado sería el gran día.


Para un hombre es más fácil: no se preocupará por la ropa que tiene que ponerse ... (hablo de mí) cualquier cosa ya le parecerá bien y no andará preguntando si tiene que llevarse el vestido que se ha comprado para "una ocasión especial" (hablo de ella) ...



(Foto de arriba hecha por un francés "pedo" con ganas de cachondeo, la otra hecha por mí, de mí.)


El libro dedicado y los puntos de libro que encargué para agradecer a la gente que nos acompañara fueron determinantes para escoger la manera de engañarla.




Inventé:


-El Club de Lectura de L'Escala que cuenta entre sus miembros con Marta (esposa de Martí del Nieves Mar) y Margo, ambas compañeras nuestras en el Collell.


-La 2ª cena literaria con presentación del libro: "Engañada" de una autora de L'Escala. La presentación se haría -cómo no- en el hotel. Durante la presentación ellas leerían unos poemas del libro que inventé, también.



La autora sería Mira Navas (papel que interpretaría mi hermana con peluca).


Marta me llamó tan pronto como recibió mi correo, el mismo en el que la informaba de mis planes y le adjuntaba el cartel que quería ver colgado en el hotel cuando llegáramos. Ella estaba preocupada porque la hora le coincidía con un acto en Sils donde asistiría el Honorabilísimo Jordi Pujol y, claro, este hombre tiene mucho más sex-appeal que yo ... pero me dijo que no me preocupara, que ya había pensado en alguien que la sustituiría, Olga, también compañera del Collell. ¡Perfecto!



(Olga: cucharilla / Margo: copa)



PISTAS FALSAS


Ante la evidencia tenía que poner en marcha una serie de pistas falsas que confundieran a mi mujer. Creé un Word con el Timing de una supuesta Party -ups, perdón- escribí un texto en el procesador de textos Word y puse las pautas horarias de una supuesta fiesta de disfraces para el sábado siguiente relacionada con Hollywood, Oscars, actores y actrices ... (a ella le gusta mucho el cine). Me envié un correo con el documento a la dirección del blog (donde recibo todos los comentarios) sabiendo que ella la mira a menudo (tiene permiso para hacerlo). Aquel día le pregunté si había mirado el correo y ella me mintió, pero yo no lo sabía.


Decidí ir más allá: coloqué el documento al lado de un icono del escritorio de Windows que ella usa frecuentemente, con la leyenda: A P, que no es nada político, claro, es Aniversario Penélope, supuestamente.


Olvidando que la modista metió la pata y yo no lo supe hasta después, con desilusión, ya había asumido que ella estaba convencida de que sería este pasado fin de semana.


El escrito del viernes 19 (el de su cumpleaños) podría ser otra pista falsa e intenté que alguien metiese la pata hablando del sábado siguiente ... ya que Martí F. estaba de viaje y no estaría para este pasado, como él es su bailador oficial de pasodobles ...


El viernes 19 iríamos a comer con la familia y quedo con mi hermano antes a fin de que indique otra pista falsa ...


-Mientras comemos, yo te preguntaré por el trabajo y tú me dirás que tienes un bolo este sábado, que por eso necesitas el teclado que tengo en casa y así ella pensará que si ni tú ni Martí F podéis venir, quizás la fiesta sea la semana que viene...


-De acuerdo Sergi, no te preocupes.


Comiendo...


-¿Qué Marc, cómo te va con los Manolos? ¿Tienes trabajo? -me mira extrañado y convencido me dice:


-¡Ya no estoy con ellos! -y yo flipando:


-¡Ah! ¿Sólo era una gira de verano, no? -aquí se da cuenta de ello y soltamos unas carcajadas de complicidad.


Cuando llegamos al hotel el viernes por la noche no había ni rastro del cartel anunciando la cena literaria ni nada, los folletines los traíamos nosotros... no pasa nada -pensé- ya saldrá mientras cenamos con ellos.


-Y ¿qué tal? ¿Sabes alguna cosa de Margo? -le pregunto a Marta esperando que diga alguna cosa del Club de Lectura...


-No, hace mucho tiempo que no la veo. -responde convencida... Pep y yo nos miramos incrédulos. Entonces Pep ataca:


-¿No has dicho que os veíais a menudo por noséquè? -Marta se da cuenta de ello y reímos nerviosos.


Quizás cenando ... pienso.


Me equivoco. No, cenando, nada. Sólo hablamos de ir a cenar al Casino de Peralada la noche siguiente, curiosamente es donde teníamos que ir la noche de mi cumpleaños ... Mañana será otro día.


El día siguiente fue otro día y a la hora de desayunar compartimos mesa los mismos que cenábamos la noche anterior, con la diferencia que Marta y Martí habían estado toda la noche ensayando la sublime puesta en escena que representaron.


Explicaban todo aquello que había surgido de mi mente, el Club de Lectura, Mira Navas, la 2ª cena literaria ... incluso yo me lo creía, ya tenía ganas de asistir a la presentación, de leer el libro ...


En recepción ya había un montón de folletines invitando al acto con patrocinadores reconocidos como se puede observar... bien no se puede leer, pero modifiqué los nombres para darle mayor suspense al tema. Ejemplos: DiariT de Girona, Mediterrònia FM, Fundación La Coixa, Costa Blava, Empujas -por Empúries- Museo de arqueología de Catalunya, etc.





Decidimos entre todos asistir al acto para poder saludar a nuestras compañeras del Collell y después marcharnos a cenar a Peralada ...


PREPARATIVOS


El Libro:


Imprimí en un folio de papel brillante de foto la tapa falsa del libro. El sacrificado: "La guerra de los mundos" de H G Wells. Me costó bastante doblar cuidadosamente los bordes del papel para crear una tapa convincente, no tenía tiempo de dejar secar la tinta, nervioso por evitar ser descubierto, la impaciencia, pongo algún dedo donde no debo y eso provoca alguna pequeña mancha en la tapa, mi dedo pulgar parece tatuado con algún texto bíblico ... El resultado es mucho mejor de lo que pensaba.








La maldita casualidad hizo que el día que creé El Libro de Mira Navas coincidiera con la gran forrada de libros de escuela de mi hijo. Además, este año no dejan que lo hagamos con papel transparente adhesivo, sino con papel transparente solamente, el adhesivo lo ponemos nosotros ... celo.







LA CANCIÓN
Tenia claro que quería cantar un tema en directo y el tema escogido era “Amor particular” de Lluís Llach. Con mi obsesión por no pedir nada a nadie y hacerlo solito –¿loco? Sí-, busqué los acordes de piano por Internet, me los escribí junto a la letra y empecé a mover los dedos y a cantarla a ratos, cuando estaba solo en casa. Estaba convencido de que si la cantaba cada día durante cuatro meses, podría hacerlo ante los amigos el día de la fiesta.

Cerraba ventanas a fin de que no se oyera desde la calle. En mayo iba bien, pero los meses posteriores me hicieron sudar la gota gorda. Quería gravar el tema con los niños haciendo una frase y quince días antes de la fiesta se lo comuniqué a mi hermano.


-¿Ahora despiertas? -me dijo.


-Tranquilo, será una mañana y además no quiero nada especial, simple, pelado, sólo piano y casi todo al mismo tiempo, voz y teclas ... -me miraba con sorpresa e incredulidad, pero quedamos para un día con los niños.


La mañana de la grabación.


Hicimos un repaso en la sala de control y nada ... si me concentraba en los acordes olvidaba la letra y al revés ... además, el mes de agosto había sido improductivo, ella estaba presente en todo momento y no podía ensayar delante de ella.


-Olvídate del piano y sólo canta. -me dijo mi hermano, se puso a tocarlo él y yo a cantar.


Aquello sonaba tan real -quiero decir el piano- que despertó sentidos de todo el bello de mis brazos y se me humedecieron los ojos. Fue en aquel preciso instante que me convencí del deseo que mi hermano tocara en la fiesta.


El mismo día del cumpleaños pude escuchar y ver el resultado.


Esto me dió pie a tramar la imitación de Llach para el "chou" que quería hacer, al mismo tiempo que me sacaba mucha presión de encima.

ATREZZO
Para imitar a Llach pocas cosas:
Gorro de lana, una camisa "cumba", un pañuelo al cuello y sin gafas. Busco imágenes en Google y me aparece un Llach con gorro negro y camisa negra... Lo tengo ¡mejor! Las gafas me irían bién para leer la letra, pero ¿no me la sé ya? ¡Tira millas! –pensé inocente, además, Llach no lleva gafas ni en los conciertos, creo.
Ah! El piano... debe tener cola.


Confección de un piano de cola:
Tomo medidas del teclado de casa con la mano, a palmos, ya que la última vez que vi la cinta métrica la tenia mi hija para confeccionar un nuevo diseño de su habitación... con maqueta incluida.
En la carpintería de mi cuñada Silvia me esperaba ella con unos cartones perfectos: uno más duro para la parte superior i el otro blando, maleable, para crear los laterales. En hora y poco hice el “pequeño consejo de Bricomanía”.






Presentación Power Point con dedicatorias.


Hacía mucho tiempo que no abría el programa Power Point y no tenía mucha idea, pero poco a poco fui recogiendo y añadiendo las dedicatorias y felicitaciones que llegaban por correo. Lo que me costó más fue cuadrar el tema que gravamos los niños y yo con las diapositivas sin sonido, justo antes de que llegara la felicitación de Martí F, que era en vídeo.

Ayer, ya pasado todo, conseguí insertar la música, me faltaron un par de horas a todo. De esta manera podré añadir las felicitaciones que todavía llegan estos días ...


TIMING


Confeccioné una pauta de los tiempos de la fiesta con cronometraje, pero nadie llevaba una copia encima, ni yo mismo, lo tenía todo en el portátil, que fui incapaz de conectar al wifi del hotel, aun teniendo la contraseña de acceso.


(A recordar por mí: cambiar de portátil tan pronto como la economía reavive...)


Con esto del timing hubo mucho cachondeo, pero compañeros: tenéis que pensar que hacer las cosas de esta manera, un tipo como yo, que no organiza nunca nada y se mueve a impulsos perezosos sin sentido ninguno allá donde va su familia, me ha ayudado mucho, sobre todo para el estrés y los dolores de cabeza, por no hablar de las noches en las que las ideas me hervían en la cabeza y no me dejaban dormir ... ¡que son muchos meses, oye!



Por cierto, compañeros del Collell, no sufraís que ya le he cogido el gustillo y en breve os pasaré el TIMING del segundo campeonato de petanca del Collell -padres/madres e hijos/hijas- y esta vez tengo la sensación, y confío, en que habrá alguien que nos dejará visitarlo por dentro.


LA PUESTA EN ESCENA


Yo no podía controlar nada de lo que se estaba haciendo dentro del comedor mientras nosotros cuatro íbamos a Sant Martí d'Empúries, según ella a pasear y según el resto a hacer tiempo. El hecho de que ni Pep ni yo pudiésemos controlarlo me tenía estresado, nervioso y colgado al teléfono cuando mi mujer iba al lavabo. No debíamos llegar antes de las 20.30h. y nos hicimos unas fotos.






Cuando llegó la hora volvimos al hotel para asistir a la presentación del supuesto libro. A medio camino Pep me dijo que era un poco temprano, entonces dimos dos vueltas a una rotonda entre supuestas discusiones, más allá detuve la furgona en una gasolinera para bajar y soltar unos supuestos gases -pedos, se denominarían-, todo para perder tiempo. (A ella ya le extrañó mi comportamiento, no porque esté acostumbrada a oír mis ventosidades en el coche, que no, sino por aquello de dar vueltas y vueltas teniendo a Pep de copiloto y un GPS.





En el hotel...

Antes de entrar al acto, mi mujer tuvo que ir al lavabo, quizás los nervios, quizás la infusión que se tomó... mientras tanto, y como habría el sorteo de un ejemplar del libro en cuestión entre los asistentes, le dije que fuera tranquila que ya llenaba yo su papeleta. Dentro de la cubitera transparente había unas cuarenta papeletas dobladas con el nombre de mi esposa escrito, además añadí una en blanco para ver si el destino era lo suficiente malévolo...




Con cautela entramos en la sala, nos guiaron hacia unas sillas enmedio de la oscuridad, al fondo, una única luz iluminaba la lectura de un nuevo poema, a cargo de Margo. Penélope, cuidadosa, apagó incluso su móvil. Después de los aplausos -exagerados creo yo- continuó con un segundo poema que también arrancó aplausos entre el público.


Mientras Margo leía, Olga continuaba la pantomima esperando su turno: llevar a cabo el sorteo del libro al lado de la ya famosa escritora Mira Navas.

Mi mujer pensaba que habíamos llegado demasiado tarde ...

Cuando Olga tomó la papeleta escogida y leyó el nombre de Penélope, mi mujer se sorprendió y se levantó de repente para ir a recoger el premio. El destino había sido benévolo -pensé. Fue entonces que vio algo extraño, reconocía el cabello plateado de la escritora, había visto una peluca parecida días antes pululando por la peluquería de mi madre ... pero cuando se acercó a la mesa y vio las gafas de Mira Navas, descubrió que detrás se escondía mi hermana, su cuñada y rió.


Hicimos que leyera la dedicatoria que supuestamente le había escrito la autora:

"Penélope", espero que disfrutes de la lectura de algún otro libro, pero no éste.

¡Buena Fiesta!

Mira, Navas Ben

¡Engañada!

Hasta hace un momento.

Suponemos..."




Después de eso hubo tiempo para saludar a todo el mundo, cenar, una bandeja con unas velas sobre arena de playa ... formando un 40, que no sabría decir dónde las había visto antes ... postre y parlamento.



Algunas fotos escogidas al azar...




































Con algún detallito incluido...



Tomé el micrófono...
(Supuestamente aquí debería colgar el video, pero no lo tengo, y como no voy a escribir el guión de lo que hice, ya que ni lo guardé... Cuando esté disponible ya lo colgaré. De momento tengo unas imágenes.)
(Llach: espero me disculpe)


Justo antes de acabar el tema, las chicas del coro -de las cuales previamente "Llach" se había mofado- movieron el "biombo" con el fin de dejar al descubierto a mi hermano y la trampa pianística de la noche.


Después de la fiesta en el Hotel y para respetar el descanso de algunos clientes, fuimos, curiosamente, al Underground, el mismo local que visitamos por mi fiesta ... eso no es copiado, no lo decidí yo, pero me hizo gracia que Magda, la de la barra, me reconociera. Cuando se enteró del motivo que nos había traído de nuevo a su bar, nos invitó a un chupito de fuego -o una cosa parecida- que había que beberlo con una pajilla de sorber... realmente, burning.




Al día siguiente venía familia y algunos amigos a merendar a casa. Mi madre se encargó de tenerlo todo a punto liberándome de este último escollo ... ¡Uf! Es una suerte poder contar con personas como ella y los que ya saben que la ayudaron.

(No citaré a nadie para evitar suspicacias y como yo no estaba... de todos modos, quien sea ya lo sabe).

Por cierto, la sorpresa de casa ya se la esperaba, a mí me hizo lo mismo...

Con respecto al resto y a cómo fue todo, estoy pendiente del montaje de video que me haga Carles C para poder colgarlo en el blog, ya dicen que una imagen vale más que mil palabras y yo ahora mismo quizás ya llevo alguna más... las fotos de casa... ya veré qué se puede hacer, pero hay demasiado chiquillo suelto ...


¿Qué tal? De acuerdo, hay algunos paralelismos entre mi fiesta y la de ella, pero ¿qué pasa?



Nada, lo que más cuenta es que pude engañarla como me hizo ella a mí.

Es por ello que el libro ficticio es de la autora:


Mira Navas Ben

(traducción figurada: Mira, ibas bastante)

"Engañada"












¿El video? Supongo que en breve lo tendré ...